
Me gusta asomarme a la ventana de esta pecera,
estirarme en ademán de saltar al vacío
para surcar las azoteas de esta ciudad
de pájaros grises
y carros de fuego.
Ventana cóncava de hastíos y rutinas,
límite del aire exterior,
del hálito interior.
Vereda de cristal que recorro
cada día,
cada hora.
Ábrete a mí y a la ciudad ausente.
Hoy
también
me asomaré a tus pupilas
respiraré todo el aire
para imaginarme saltando
desde tu orilla
al infinito ascendente.
Dibujo de Francisco Lemos
2 comentarios:
y a mi me gusta asomarme a los ventanales de tus ojos...
Que bueno.
Que bien volver a leerte.
Besos.
Publicar un comentario en la entrada