Me gusta el sonido de las campanas llamando a misa.
Nunca he sido creyente
y sin embargo ese repiqueteo parsimonioso
me lleva a tiempos remotos, rurales
de campo y fe
de pan de ayer y siega
de pañuelos negros
y rosarios de pérdidas y agradecimientos.
Recuerda la necesidad de tomar un tiempo para la pausa y la meditación,
y aunque parezca curioso
se me antoja canto de muecín en silencio
mudo
Porque ya apenas nadie acude a su llamada.
1 comentarios:
no pares de escribir que me encanta...
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